31 diciembre 2006
TERRA INDIGENA RAPOSA SERRA DO SOL

La tierra indígena Raposa Serra do Sol es una extensa área situada al noreste del estado de Roraima, fronteriza con Venezuela y la Guayana Inglesa, y que hace año y medio, después de más de 30 años de lucha, fue homologada por el presidente Lula. ¿Que quiere decir eso? Pues que se reconoce el derecho de los pueblos que tradicionalmente habitaban en esta zona a ser sus legítimos propietarios y moradores.
Este hecho fue ciertamente importante para la vida de estos pueblos (Macuxi, Ingaricoo, Wapixana y otros), cuya vida se había visto profundamente alterada para peor con la entrada de los fazendeiros (terratenientes) y garimpeiros (buscadores de oro y diamantes). Esta gente entraron haciendo creer a los indígenas que eran "compadres" y que les traían cosas muy buenas de la "civilización", pero que en realidad acabaron ocupando sus tierras, contaminando el agua, explotándolos, alcoholizándolos, abusando de las mujeres, desestructurándolos...
El área indígena se divide en cuatro regiones: Raposa, Surumu, Baixo Cotingo y Serras, de ahí el nombre: empieza en Raposa (zorra en español) y acaba en Serra do Sol.Durante este tiempo las hemos estado visitando acompañados de los misioner@s que están en cada una de ellas, excepto Surumu que ahora está sin nadie fijo por falta de personal. Cada una de las regiones tiene un centro regional (algo así como la capital), que es donde la gente de las distintas "malocas", comunidades o aldeas indígenas van cuando tienen algun encuentro o reunión.
Las malocas (termino que define tanto a la propia aldea o comunidad como a la construcción comunitaria) en cuestión se encuentran diseminadas por todo el territorio, su población puede variar desde 4 familias (con muchos hijos siempre) hasta 400 personas, más o menos. Hay algunas excepciones que luego os contaremos. Cada maloca tiene como su "centro ciudad" que es donde se suelen encontrar la vivienda del tuxaua o líder, el malocón comunitario, que es donde se reunen, la escuela, el puesto de salud, la iglesia... El resto de viviendas de la gente pueden estar más o menos cerca de este centro.La foto es de Maturuca, el centro regional de Serras, con su malocón, espectacularmente grande y las pequeñas malocas de apoyo de la derecha donde duermen (en redes) la gente que viene de las otras comunidades cuanto tienen algún encuentro.
Aquí podéis ver como son sus casas. La primera es la tradicional del ladrillos de barro, estructura de palos y troncos, techo de paja y suelo de tierra prensada. La del fondo es de ladrillo, estructura de madera cortada, techo de uralita y suelo de cemento. Y luego hay multiples combinaciones entre ellas. Las dos tienen sus ventajas e inconvenientes: la uralita por ejemplo dura más que la paja, pero es infinitamente más caliente y ruidosa cuando llueve... Además los materiales tipo cemento y ladrillos, resultan muy caros y hay que traerlos del quinto pino, y el transporte no es fácil. Vamos, que vivan los materiales tradicionales.La aldea que véis en la foto tenía gente a 17 km de distancia por un lado y 14 por otro. Viven muy esparcidos por todo el territorio, por eso la ocupación de grandes áreas por parte de ganaderos y arroceros supuso para ellos un gran problema. Ahora con la salida de estos y gracias al aumento de la población están ocupando de nuevo toda la área. Es muy habitual que cuando una maloca empieza ha crecer mucho se decida que varias familias salgan para formar otra nueva. En prácticamente todas ellas además del tuxaua, hay vicetuxaua, vaquero(s), profesor(es), agente(s) de salud, catequista, capataz (responsable de organizar los trabajos colectivos), una responsable de la organización de las mujeres (OMIR)...
La población que mora aquí vive de la agricultura y la ganadería. También de la caza y pesca cuando y donde hay. Sus producciones están orientadas básicamente al autoconsumo y apenas al comercio. Al trozo de tierra que trabajan lo llaman roça, y al lugar donde guardan el ganado, retiro. Suelen tener el familiar y el comunitario. De hecho la presencia e importancia de la roça y del ganado comunitario suele ser un buen exponente de lo unida y comprometida que está una comunidad indígena.Ahora, además, hay cada vez más gente que recibe un salario del estado: profesores, agentes de salud, jubilados... lo que está alterando también su forma tradicional de vivir y organizarse. Aunque sobre esto ya hablaremos otro rato.
Y después de esta chapa introductoria os contamos alguna cosica más de los lugares y gentes que hemos conocido hasta ahora.El primer lugar al que fuimos fue de nuevo la escuela de Surumu, porque estaban celebrando la graduación de sus alumnos. Es que aquí el curso acaba a mediados de diciembre y comienza en febrero. Hubo mucha gente, entrega de diplomas, torneo de futbol, fiesta, baile y hasta un bingo cuyos premios eran un conejo, un cochinillo y un ternero.
De aquí fuimos para Maturuca, después a Camará y por último a Raposa.
MATURUCA
Maturuca es el centro la región de Serras, la más grande en extensión, en número de comunidades, más de 70, y más alejada de Boa Vista, a unas 5 horas.Esta es la comunidad más histórica y conocida por su apuesta por la lucha. No en vano la gente que estaba en contra decía que era el "cuartel general" de los indígenas. Fue la primera maloca donde fueron a vivir los misioneros de la consolata, en los años 70, cambiando radicalmente el estilo de misión que tenían hasta entonces, muy vinculado a los facendeiros.
De aquí salió la primera gran decisión comunitaria: "No a la bebida alcohólica, si a la comunidad".

Cuando llegamos nos encontramos con una gran fiesta de bienvenida, que en realidad era para Mario (izda. de J.A.), uno de los curas que venía para quedarase, pero algo nos tocó de rebote.
Fue muy gracioso porque resulta que yo (J.A.) ya conocía a Jacir, el señor con la camisa azul que está a la izda de Judith, porque hace ¡¡11 años!! fue a dar una charla sobre Raposa a Zaragoza. Si es que el mundo es un pañuelo.
Maturuca es una comunidad que está muy bien organizada y es de la más firmes en la lucha y con gente muy comprometida y con las ideas más claras. También fue la primera a la que llegó el famoso proyecto "una vaca para un indio", que consistía en que se entregaban unas 50 vacas para una comunidad, la cual pasados 5 años tenía que entregar a otra el mismo número de ganado que recibió, quedándose con lo que habían producido.

Este proyecto aún sigue funcionando, y es un elemento fundemental para la autosustentación de las comunidades, su desarrollo y para la reocupación de la tierra.

Aquí el trabajo comunitario y la presencia de la organización indígena sigue siendo muy importante. Un día les acompañamos a la roça comunitaria a plantar mandioca, que es la base de su alimentación, y como que no estábamos muy puestos, pues se rieron un rato de nosotros. En las fotos jornada de trabajo para hacer collares y Judith con un par de mujeres (la abuela era un encanto) y uno de los sopotocientos collares que nos regalaron.
También pudimos participar en la asamblea de tuxauas de la región (algo que a partir de ahora nos tocará hacer con bastante frecuencia), lo que nos dió para ver como se organizan, discuten, deciden...La verdad es que nos gustó mucho la experiencia y nos quedamos con ganas de más.
CAMARÁ
Y después de Maturuca fuimos para Camará, centro regional del Baixo Cotingo, y que ahora ya sabemos que será nuestro destino definitivo dentro del área.
Es una comunidad algo más pequeña, unas doscientas personas, con su escuela estatal, puesto de salud, etc, etc, una iglesia en construcción y un taller mecánico en vistas.Aquí estábamos en el retiro comunitario (al fondo podéis ver algunas vacas) con el tuxaua y con David, que ya os contamos que es el cura congoleño con el que vamos a vivir y que lleva aquí un par de años él solo.

Y aquí dándole al voleibol, que después del futbol es lo que más les gusta.
Y esta es la casa de los misioneros. Bueno, para ser exactos habría que decir que es la casa donde viven los misioneros, porque ser, es de la comunidad, y es ella y el CIR (Conselho Indigenista de Roraima, la organización indígena) quienes invitan a los misioneros a vivir en ella y con quién se trabaja. Que no es que lleguemos y montemos el chiringuito donde nos plazca.
Como la presencia contínua aquí es relativamente reciente,la casa es nueva y aún por acabar. El de la foto es nuestro cuarto (perdón por el desorden, las cajas no son nuestras). Una de las próximas cosas para hacer es un baño, que es lo que más echamos en falta. En las fotos podéis ver las duchas, la letrina con su caballo todo y la vista que tenemos desde esta, que por lo menos no está mal.



RAPOSA
La región de Raposa fue la última que visitamos. Y aquí fue donde pasamos también la Navidad.
Y como estuvimos en época navideña, nos inflamos de celebraciones y también de bautizos (hacia varios años que no tenían y se aprovechó la ocasión) en las distintas comunidades.En la foto Samuel, que es el que está bautizando y que lleva aquí un año más o menos, y la hermana Alda, que son los que ahora se encuentran trabjando en esa región.
Esta parte del área indígena tiene algunas características que la hacen diferente. Algunas de la comunidades están junto a las carreteras (que son de tierra pero buenas) y son muy grandes, llegando alguna a los mil habitantes. La relación con la ciudad y el municipio aquí es mucho mayor, y también la dependencia. La organización comunitaria es más débil y están más divididos. De hecho la presencia en algunas comunidades de iglesias evangelistas y sectas está creando división, fomentando el individualismo y la confusión. Esta gente está en contra del CIR, la organización indígena, y también contra la forma tradicional de trabajar en común, contra su lengua, contra la lucha por los derechos... Vamos, una maravilla de gente.

Pero bueno, también se está trabajando. En la foto podéis ver a la hermana Augusta, monja de la Consolata que lleva un porrón de años aquí y que es un solete, en un encuentro de mujeres en el que hicieron ollas y vasijas de barro para intentar sacar fondos para la organización de mujeres.


Y para acabar dos imágenes: una rueda pinchada, imagen que se repite con bastante frecuencia por estas tierras, y ¡haciendo bricolage tipo Ikea que es lo nuestro!